GILLES DE RAIS (GILLES DE RETZ), “EL MARISCAL DE LAS TINIEBLAS”: VIDA, JUICIO, EJECUCIÓN Y EXONERACIÓN

El 26 de octubre de 1440, Gilles de Rais (Gilles de Retz), asesino en serie y pedófilo, es ejecutado en la ciudad de Nantes, al oeste de Francia. Sus crímenes aún se consideran algunos de los más perversos en la historia, llegando a cometer sodomía, sadismo, necrofilia, tortura y satanismo.

“Gilles de Rais, acompañante de Juana de Arco” Autor: Éloi Firmin Féron Palacio de Versalles, Francia

GILLES DE RAIS (GILLES DE RETZ), DE ACOMPAÑANTE DE JUANA DE ARCO A EL MARISCAL DE LAS TINIEBLAS

Gilles de Montmorency-Laval, barón de Rais (llamado simplemente Gilles de Rais), nació en la torre negra del castillo de Champtocé, en septiembre de 1404. El 28 de septiembre de 1415, su padre, Guy de Laval (un Montmorency), muere, dejando al joven Gilles bajo a tutela de Jean Tournemine de La Hunaudaye, su primo, pero contrariamente a las disposiciones testamentarias, es su abuelo, Jean de Craon, quien se hace cargo de su educación.
Quizás puede mirarse a Jean de Craon como el origen de la locura asesina de Gilles, pues se le ha descrito como un hombre extremadamente violento, taciturno, calculador y exento de escrúpulos.

En 1412, Gilles es prometido en matrimonio a Jeanne Peynel, rica heredera, con el objetivo de captar su fortuna. El instigador de esta artimaña no fue sino su mismo abuelo, quien, al ser prohibido tal matrimonio por el Parlamento de París, crea una nueva estrategia, esta vez tratando de casarle con la sobrina del duque Juan V de Bretaña, en 1417. Una vez más fracasa, y en noviembre de 1420, Gilles de Rais rapta a su prima para casarse con ella, otra vez bajo la orden de su propio abuelo.
El objetivo de esta artimaña no era más que heredar las numerosas propiedades que los Thouars poseían en Poiteau. Cuando los familiares de Catherine protestaron, Jean de Craon amenazó con meterla en un saco y echarla en el río Loira. Ante su insistencia, el tiránico abuelo golpeó y encerró en sus mazmorras a los emisarios de los Touars, entre ellos un tío de la joven que murió durante su cautiverio.

El 24 de abril de 1422, Gilles de Rais se casa públicamente con Catherine de Thouars. Dos años después, en 1424, es declarado mayor de edad y libre de disponer su fortuna, apartando gradualmente de su lado a Jean de Craon.

A sus 20 años, Gilles de Rais era ya un joven de suma elegancia y belleza. Su amigo, el Delfín Carlos (futuro rey Carlos VII de Francia), le encarga la tarea de acompañar a Juana de Arco en las batallas que libraría en contra de los ingleses durante la Guerra de los Cien Años. Gilles, en un principio, menosprecia a la joven niña de 17 años que ahora lideraba un ejército, pero el arrojo, valentía y fe que ella emana, además de su gran belleza física, transforma su relación a un idilio secreto.

En 1429, bajo el mando del Delfín Carlos, Juana de Arco reclama un ejército para liberar Orleans de los ingleses. Gilles de Rais entonces encabeza a 10,000 soldados reales, volviendo victorioso de muchas batallas. Su cadena de triunfos le vale entonces el nombramiento de Mariscal de Francia.

“Juana de Arco en la coronación del Rey Carlos VII” Autor: Jean Auguste Dominique Ingres, 1854 Museo del Louvre, París, Francia

Cuando la hija de Catherine de Thouars y Gilles de Rais nació, esta huyó con Marie (su hija). Según ella, Gilles de Rais había practicado la homosexualidad. Sea cierto o no, el propio Gilles no hizo algo por impedirlo.

Finalmente, Juana de Arco es capturada a manos de los ingleses. El favorito del Rey, De la Tremoille, se lava las manos y se niega a negociar un rescate por la joven. Gilles de Rais entonces intenta convencerle de rescatar a la doncella de Orleans a través de un intrépido plan, pero es ignorado y Juana de Arco muere.

Tras la captura y muerte de Juana de Arco, el 30 de mayo de 1431 (quien fue quemada viva en la ciudad de Rouen), y la muerte de su abuelo, el 15 de noviembre de 1432, Gilles, enfadado y bajo una enorme crisis de fe, comienza sus crímenes brutales para rebelarse contra Dios y su Santa Iglesia.

Para entonces, Gilles de Rais fue haciéndose de magos, alquimistas y nigromantes. En busca de la “piedra filosofal” capaz de transformar cualquier material en oro, los charlatanes, hechiceros y satanistas no tardaron en llegar con sus promesas de restituir la riqueza perdida, mermando aun más la fortuna del barón, que para entonces se había refugiado en su castillo de Tiffauges.

Muchos historiadores creen que su primer asesinato fue cometido con el propósito de realizar un pacto con Satanás, pero tras cortarle las muñecas a la víctima, haberla desangrado hasta la muerte y sacarle el corazón y los ojos, éste no apareció. En cambio, descubrió así su perversa pasión escondida: la tortura, violación y profanación de los cuerpos de los niños.

Se cree que cometió más de 200 asesinatos, aunque la cantidad real nunca será descubierta debido a la destrucción de los cadáveres llevada a cabo por sus sirvientes.

Algunas biografías dicen que Gilles de Rais habría legado muchos de sus bienes a Satanás, reservándose para él su vida y su alma. Según la leyenda, en las escrituras del castillo figura como titular el mismo Diablo.

Disponía de una habitación en el castillo preparada para infligir tortura. En ella había ganchos y cadenas para poder colgar los cuerpos y violarlos. Se dice que en una de sus desenfrenadas sesiones de placer, a carcajadas cortó la vena del cuello de un niño. Cuando vio la sangre que brotaba y el cuerpo que se sacudía, entró en un enorme grado de excitación. Arrancó las vestimentas de la víctima, se sacó el pene y lo frotó en el vientre del niño, sostenido por dos de sus cómplices, donde eyaculó. Casi al instante, le invadió un nuevo ataque de rabia y, con una espada, de un solo golpe le cortó la cabeza a su víctima. Luego, con el cuerpo decapitado en el suelo, se tumbó sobre él e introdujo su miembro entre las piernas del inocente, gritando y llorando hasta que tuvo un nuevo orgasmo. Después de eyacular dentro de él, lo cubrió de caricias y besos, lamiendo la sangre de la que estaba cubierto el cuerpo decapitado. Sobre él, Gilles de Rais se quedó profundamente dormido, casi en trance.

Después de cometer sus crímenes, Gilles y sus ayudantes exhibían las cabezas más hermosas en un extraño conscurso de belleza, y los ganadores eran usados otra vez en prácticas necrofílicas.

En esta orgía de muerte, Gilles de Rais exhibe un comportamiento común entre asesinos en serie, quienes después de cometer toda clase de abominaciones contra sus víctimas, quedan profundamente arrepentidos y se juran a ellos mismos y a Dios el no volverlo a hacer, pero a la primer oportunidad caen de nuevo en la tentación perversa de torturar, sodomizar y matar con todo tipo de vejaciones a cualquier clase de inocentes. Este comportamiento también es muy común entre adictos.

Un supuesto relato de uno de los sobrevivientes (perdonado por el mismo Gilles de Rais debido a su belleza física) afirma que “una vez muertos, besaba a los niños; solía tomar las cabezas y las extremidades más hermosas, las levantaba para admirarlas y lloraba lamentándose de lo sucedido.”

En una crónica más inclinada al satanismo, uno de sus brujos, Prelati (quien se dice sostenía una relación amorosa con él), condujo una ceremonia para conjurar a un demonio llamado Barrón, que requería el sacrificio de más niños y una serie de rituales oscuros. Como sea, se cree que ninguna de estas veces el pacto le fue correspondido y su fortuna jamás volvió a sus manos.

CAPTURA, JUICIO Y EJECUCIÓN

A principios de 1440, la corte del Duque de Bretaña comenzó a dar con rumores de secuestros de niños y adolescentes en las inmediaciones del castillo del barón de Rais. El 13 de septiembre, Gilles fue detenido en el poblado de Machecoul por un grupo de soldados. Según la historia oficial, alrededor de 50 cuerpos destrozados de adolescentes fueron encontrados en su propiedad.

Otra teoría apunta a que el verdadero motivo de la captura de Gilles de Rais fue provocado por él mismo, al secuestrar a un sacerdote relacionado con el duque de Borgoña. El odio hacia el tesorero del Duque, hermano del sacerdote, llevó a Gilles de Rais a secuestrarlo, amenazándolo con un hacha, en plena misa mayor en la iglesia de St. Etienne.

Al ser capturado, tuvo qué rendir cuentas ante la Santa Inquisición. Antes que negar los hechos, Gilles de Rais prefirió admitir todos sus crímenes. Sus confesiones resultaron tan repugnantes que, durante la instrucción del juicio, uno de los jueces se levantó para cubrir una pintura representando a Cristo, con una cortina. Ante el tribunal de la Inquisición, el mariscal no vacilaba en hacer una detallada descripción: “Admitió haber eyaculado en el calor elástico de sus intestinos. Admitió que les había sacado el corazón a través de heridas agranadas, y con los ojos de un sonámbulo, miró los dedos de sus manos sacudiéndoselas como si por ellos resbalase la sangre vertida. Se dice que, mucho antes, habría desmembrado a una mujer encinta para jugar con su feto…”

Las confesiones de él y sus ayudantes fueron obtenidas por medio de tortura. En este punto, Gilles de Rais exhibe un comportamiento ciclotímico, pasando dela agresividad a la depresión, de declararse inocente a asumir su culpabilidad, y de presumir de sus actos a arrepentirse sentidamente.

EXTRACTOS DEL JUICIO CONTRA ÉL:

Artículo 1: Se tiene por dicho que el mencionado Gilles de Rais, con el fin de cumplir, con los niños y niñas mencionados, sus depravaciones artificiales y sus ardores libidinosos, tomó por primera vez su miembro viril en una u otra de sus manos, lo frotó hasta enderezarlo y lo puso entre las piernas de los susodichos niños; resbalaba entonces su miembro viril contra el vientre de los niños con el mayor de los placeres, con ardor y la concupiscencia libidinosa, hasta que echase su esperma sobre sus vientres.

Artículo 2: Se tiene dicho que antes de llevar a cabo sus horribles depravaciones y sus pecados de la carne con los niños y las niñas, y con el fin de impedirles que gritasen y evitar que fuesen éstos oídos, el citado Gilles de Rais los colgaba mediante cuerdas y cadenas y ganchos en su habitación, luego los soltaba para tranquilizarlos diciendo que sólo quería jugar con ellos y no herirles, para así conseguir que dejasen de llorar y gritar.

Artículo 3: Después de que el citado Gilles de Rais ha cometido sus indecentes prácticas, los mataba inmediatamente, rindiéndoles culpables de su propia muerte. A veces eran decapitados o degollados, en otras ocasiones eran desmembrados y, algunas veces, se les rompía el cuello con un bastón de madera.

Artículo 4: Se tiene dicho que el citado Gilles de Rais cometía a veces sus placeres con los citados niños y niñas antes de herirles, aunque en contadas ocasiones; en otras, los sodomizaba mientras estaban colgados de las cuerdas y de los ganchos, antes de infligirles heridas; en otras también, tras haberles degollado, se masturbaba sobre las venas del cuello y sobre la sangre que salía a borbotones; en otras, los violaba cuando ya entraban en la languidez de la muerte, con la condición de que aún estuviesen calientes.

DECLARACIONES DE GILLES DE RAIS
(Tomadas del libro “El Mariscal de las Tinieblas”, de Juan Antonio Cebrián)

“Yo, Gilles de Rais, confieso que todo de lo que se me acusa es verdad. Es cierto que he cometido las más repugnantes ofensas contra muchos seres inocentes, niños y niñas, y que en el curso de muchos años he raptado o hecho raptar a un gran número de ellos; aun más vergonzosamente he de confesar que no recuerdo el número exacto, y que los he matado con mi propia mano o hecho que otros mataran; y que he cometido con ellos muchos crímenes y pecados.

Confieso que maté a esos niños y niñas de distintas maneras y haciendo uso de diferentes métodos de tortura: a algunos les separé la cabeza del cuerpo, utilizando dagas y cuchillos; con otros usé palos y otros instrumentos de azote, dándoles en la cabeza golpes violentos; a otros los até con cuerdas y sogas y los colgué de puertas y vigas hasta que se ahogaron. Confieso que experimenté placer en herirlos y matarlos así. Gozaba en destruir la inocencia y en profanar la virginidad. Sentía un gran deleite al estrangular a niños de corta edad incluso cuando esos niños descubrían los primeros placeres y dolores de su carne inocente.

Contemplaba a aquéllos que poseían hermosa cabeza y proporcionados miembros para después abrir sus cuerpos y deleitarme a la vista de sus órganos internos y, muy a menudo, cuando los muchachos estaban ya muriendo, me sentaba sobre sus estómagos, y me complacía ver su agonía…

Me gustaba ver correr la sangre, me proporcionaba un gran placer. Recuerdo que desde mi infancia los más grandes placeres me parecían terribles. Es decir, el Apocalipsis era lo único que me interesaba. Creí en el infierno antes de poder creer en el Cielo. Uno se cansa y aburre de lo ordinario. Empecé matando porque estaba aburrido y continué haciéndolo porque me gustaba desahogar mis energías. En el campo de batalla el hombre nunca desobedece y la tierra toda empapada de sangre es como un inmenso altar en el cual todo lo que tiene vida se inmola interminablemente, hasta la misma muerte de la muerte en sí. La muerte se convirtió en mi divinidad, mi sagrada y absoluta belleza. He estado viviendo con la muerte desde que me di cuenta de que podía respirar. Mi juego por excelencia es imaginarme muerto y roído por los gusanos.

Yo soy una de esas personas para quienes todo lo que está relacionado con la muerte y el sufrimiento tiene una atracción dulce y misteriosa, una fuerza terrible que empuja hacia abajo. (…) Si lo pudiera describir o expresar, probablemente no habría pecado nunca. Yo hice lo que otros hombres sueñan. Yo soy vuestra pesadilla.”

Finalmente, Gilles de Rais fue acusado de ser un hereje, un apóstata, un prestidigitador de demonios. Fue acusado de crimen y vicio contranatura, de sodomía, de sacrilegio y de violar la inmunidad de la Santa Iglesia. El 26 de octubre, en Nantes, Gilles de Rais fue ahorcado y su cuerpo fue incinerado en la hoguera con dos cómplices, Henri Griart y Poitou.

Debido a las súplicas de algunos de sus parientes, el cadáver, parcialmente quemado, fue retirado de la hoguera y enterrado en una iglesia de las Carmelitas en Nantes. Sus bienes fueron confiscados en beneficio del duque de Bretaña y de la Iglesia.

EL CUENTO DE “BARBA AZUL”

Barba Azul, según una litografía de Gustav Doré (1862).

Gilles de Rais ha sido personaje de cientos de libros, artículos y biografías en el mundo entero. Quizá uno de los más recordados es el cuento de “Barba Azul”, del escritor Charles Perrault. En 1697, este escritor se inspiró en el Mariscal de Francia para crear un personaje de barba azul que oculta en una habitación prohibida los cadáveres de sus anteriores esposas. La casi ausencia de elementos fantásticos (tan típicos en los cuentos de Perrault), hace suponer que existe una base real. La apariencia del personaje “Barba Azul” es una inspiración directa de la barba tupida de Gilles de Rais.

REVISIONISMO DEL CASO

En el otoño de 1992, la Corte de Casación de Francia (el máximo tribunal para las apelaciones judiciales), exoneró por completo a Gilles de Rais. Un jurado compuesto por juristas, historiadores y psicólogos rehabilitó su memoria como víctima de una conspiración entre la Realeza y la Iglesia.

Se inició entonces un proceso de revisionismo histórico que concluyó con dicha exoneración. Se cree que Jean de Malestroit, obispo de Nantes y quien inició el proceso en su contra, fue un beneficiario directo con la ejecución, al igual que el Duque de Bretaña (ambos se repartieron sus propiedades y se ahorraron las deudas que habían contraído con él). Además, el caso se basó enormemente en la falta de evidencia contra él, ya que la mayoría de las acusaciones se sostenían en rumores y denuncias, y no en restos reales de cadáveres.
Además, hasta ese entonces, casi todo lo relacionado a la biografía de Gilles de Rais se basó únicamente en la versión oficial publicada en 1443, o en la obra decimonónica de Paul Lacroix, llena de romanticismo fantasioso (con poco o nada basado en la realidad).

Escudo de armas de Gilles de Rais.

ÚLTIMA NOTA

Debido a la pronunciación francesa, también se puede escribir Gilles de “Raies”, “Rayx” o “Retz”.

Gilles de Rais es una figura histórica fascinante. Se le ha descrito como un hombre orgulloso, rico, hermoso, devoto cristiano, valeroso, joven, diestro en la batalla, experto conocedor de arte y amante de la música. Murió arrepentido, caído de la Gracia Divina. Aún se le recuerda como el Mariscal de las tinieblas.

Fuentes:
https://es.wikipedia.org/wiki/Gilles_de_Rais
http://www.escalofrio.com/n/Asesinos/Gilles_de_Rais_-_Barba_Azul/Gilles_de_Rais_-_Barba_Azul.php
http://www.abc.es/historia/abci-verdadero-barba-azul-necrofilo-amigo-juana-arco-asesino-y-violo-150-ninos-201701180434_noticia.html
http://www.asesinos-en-serie.com/gilles-de-rais/
http://retratosdelahistoria.blogspot.mx/2012/08/gilles-de-rais-asesino-o-victima.html

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